Las parteras de Sudán del Sur


Esterina osculta a Modia. Fotografía: © Antonio Pampliega

Esterina osculta a Modia. Fotografía: © Antonio Pampliega

Esterina Umbare viste completamente de blanco. Una afable sonrisa se dibuja en su rostro. Camina con tranquilidad entre las casas de adobe de Kuzee, un pueblo a las afueras de la ciudad de Yambio. El cielo tiñe de gris y amenaza tormenta, pero aún así algunos vecinos salen a su paso para saludarle. Lleva desde 1993 asistiendo a partos. Esterina es una partera tradicional.

“He ayudado en más de cien partos. En todo este tiempo sólo he tenido que lamentar la muerte de tres bebés. Nacieron muertos. Yo no pude hacer nada por ellos. Dios decide quién vive y quién muere”, sentencia.

Modia Alison invita a Esterina a que entre en su casa. Tiene 19 años y está embarazada de su segundo hijo. La joven madre se recuesta en el camastro y se levanta la camiseta para que la matrona le reconozca. Las manos de Esterina recorren la abultada barriga de la mujer. “Palpo el vientre para saber en qué posición se encuentra el feto y si está mal colocado trato de ponerle la cabeza hacia abajo”, comenta.

Esterina apenas sabe leer o escribir. Todo lo que sabe lo ha aprendido a base de experiencia y de los consejos de otras parteras. Decidió convertirse en partera después de ayudar a sus hijas a dar a luz.

Varias madres con sus bebés en el hospital de Yambio. Fotografía: © Antonio Pampliega

Varias madres con sus bebés en el hospital de Yambio. Fotografía: © Antonio Pampliega

Su maletín de trabajo consta de una pieza de madera para escuchar los latidos del corazón, gasas, guantes, algodón, unas tijeras (que esteriliza después de cada parto) y una cuerda para atar el cordón umbilical. Con eso debe hacer frente a hemorragias o paradas cardiorespiratorias. Jamás podrá realizar una cesárea de urgencia en caso de que el bebé no pueda nacer por la vía normal.

Sudán del Sur es el país más joven del mundo. Uno de los grandes déficits es la infraestructura sanitaria. Sólo una cuarta parte de la población tiene acceso a la asistencia básica. En este contexto el parto se convierte en una prueba de alto riesgo que una de cada siete mujeres no consigue superar. Además de la falta de calificación médica (sólo uno de cada cinco partos es atendido por profesionales), muchas mujeres deben caminar durante horas para ir al hospital porque no pueden pagarse el Boda-Boda (mototaxi) y no llegan a tiempo.

Un bebé recién nacido junto a su madre. Fotografía: © Antonio Pampliega

Un bebé recién nacido junto a su madre. Fotografía: © Antonio Pampliega

“Tenía una amiga que dio a luz en casa asistida por una partera tradicional. Durante el parto hubo algún tipo de problema y murió ella y su bebé”, se lamenta la joven Rose Elia mientras da el pecho a su recién nacido. “Yo, la primera vez que di a luz lo hice en casa y asistida por una de estas parteras y todo salió perfecto. Pero tras ver morir a mi amiga me entró miedo y preferí venir al hospital”, confiesa mientras mece a su bebé.

Categorías: Sudán del Sur | Etiquetas: , , , , | 5 comentarios

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5 pensamientos en “Las parteras de Sudán del Sur

  1. Mabel Montero

    Antonio siempre consigue transmitir la humanidad y generosidad de los seres humanos aun en las situaciones más dramáticas.
    Excelente trabajo.
    Felicidades

  2. Mabel Montero

    Siempre Antonio!
    Además con impaciencia 😀

  3. Gracias! Gracias por escribir un artículo como este. Cuánto debemos aprender de estas mujeres….cuánto!!!

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